Revista Lucarna

Una Mirada sobre las artes emergentes

Poesía + Fotos para todos los gustos

Se pueden leer, pero también mirar

Libros para leer en otoño

En la arena, el pasto... o el asiento del colectivo

Usted Está Aquí, de Natalia Chami y Romina Bulacio Sak

Entrevista a las creadoras de esta impredecible experiencia teatral

Lunas Cautivas – Historias de poetas presas, de Marcia Paradiso

Documental sobre tres mujeres, tres historias y un penal

Gurisa, de Toto Castiñeiras (Teatro)



Por Victoria Cestau.

Se corren todos los límites, las palabras son difíciles de encontrar cuando la experiencia teatral las supera. El mundo se inscribe en los cuerpos, en los cuerpos de los actores y en los cuerpos de los espectadores. Trasmitir lo que una vive en el teatro es recortar lo que sentiste. Pero hago el ejercicio. El ejercicio de poner en palabras lo que mi cuerpo disfrutó. 

El teatro, la parodia, la danza, la acrobacia, la poesía, la música, se entremezclan para lograr una fina obra de arte, que -centrada en los cuerpos de los actores- logra estallarnos los ojos de pura belleza. 

Como un telar inmenso que se descubre en el cielo, las fibras de los talentosos intérpretes tejen la inmensidad de una gauchesca contemporánea que resignifica el género, no sólo en relación al fenómeno teatral, sino también en torno a la sexualidad que navega más allá de una dicotómica apreciación naturalizada (ciudad/campo, hombre/mujer, Teatro/Danza) que hoy nos invita a de construir. 

Las historias cotidianas y simples de diferentes mujeres, protagonizadas por hombres, de una pampa lejana, nos envuelven en un relato fraccionado y unificado al mismo tiempo. Un teatro que, por la belleza de las imágenes y el tratamiento de la danza-teatro, también se acerca al cine, al menos en lo que a sus recursos respecta, caracterizados por la composición de distintas secuencias fotográficas.   

Toto Castiñeiras logra plasmar un horizonte de la Pampa olvidada. Su dirección y concepción de la obra como un todo deja lucir cada aspecto tallado a la perfección. La puesta en escena, el diseño de luces, el vestuario, la música. Me conmueve ver a los actores más vivos que nunca, jugando con sus cuerpos disponibles en todas las direcciones, armando y desarmando escenas, paisajes, habitando mundo, brotando las voces del campo. 

Gurisa es una niña, una joven, una mujer, que danza en la noche, en alguna estrella de un cielo enorme y lejano.  

Dónde: El portón de Sánchez (Sánchez de Bustamante 1034).
Cuándo: 
Viernes a las 23:00.
Cuánto: Desde $200. 



Ficha técnico artística
Autoría: Toto Castiñeiras.
Actúan: Juan Azar, Francisco Bertín, Nicolás Deppetre, Marcelo Estebecorena, Pablo Palavecino, Fred Raposo.
Vestuario: Daniela Taiana.
Iluminación: Valeria Junquera, Omar Possemato.
Realización de vestuario: Eliana DI Bussolo.
Música original: Javier Estrin.
Diseño: Leandro Chiappa.
Fotografía: Lucas Schlott.
Asistencia técnica: Enzo Bonardi.
Asistencia de dirección: Maqui Figueroa.
Prensa: CorreyDile Prensa.
Producción ejecutiva: Valeria Casielles, Karmen López Franco.
Coreografía: Valeria Narvaez.
Dirección: Toto Castiñeiras.





Entrevista con Pablo Di Pietro, autor de El chico que relataba partidos de fútbol (Literatura)


Por Ariana Perez Artaso.

El periodista y escritor acaba de presentar El chico que relataba partidos de fútbol en la 44° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y en esta entrevista nos cuenta sobre su proceso de escritura, la forma en la que trabajó con su propia historia personal y cómo su profesión se cuela en su pluma.


Revista Lucarna: El protagonista del libro tiene puntos en común con tu
historia personal. ¿Cómo trabajaste lo autorreferencial?
Pablo Di Pietro: Fue progresivo. Al principio era un cuento focalizado en los días de la guerra de Malvinas. La historia era -básicamente- la misma, pero no me cerraba. Empecé a agregarle cosas hasta que la dejé a un lado y empecé a anotar recuerdos de mi infancia, situaciones familiares, en la escuela, lo que surgiera. Ahí le di más forma a Campeonato, el apodo del chico protagonista. Después me ocupé de la estructura y volví a echar a esos recuerdos; aunque los fui retocando para adaptarlos a lo que necesitaba. 

La trama general mandaba, así que lo que quedó en el papel es el recuerdo tergiversado, utilizado como punto de partida. 

El libro tiene otra pata: los excombatientes de Malvinas. Recuerdo perfectamente cuando era habitual cruzarse con algunos de ellos pidiendo limosna en el colectivo o en el subte. O leer en el recuadro de algún un diario que otro excombatiente se había quitado la vida. En eso me basé para construir a Sosita, el otro personaje central de la historia.

RL: Entonces, descubriste la novela dentro de tu propio cuento. 
PDP: Sí. Un amigo escritor, Odiseo Sobico, me dijo que daba para más. Di mil vueltas hasta darme cuenta de que era un relato de iniciación, que es un género me gusta mucho.  

En cada etapa acumulé páginas y páginas de borradores. Fue un proceso caótico pero que, al momento de recortar y reescribir, me permitió tener mucho material. Esta fue la parte más disfrutable. Por lo demás, el recorrido de buscar editorial fue muy duro, casi como escribir otra novela.

RL: ¿De qué manera tu profesión de periodista influye en tu escritura?
PDP: Creo que demasiado. Para bien y para mal. Peleo mucho para dejar los vicios del periodismo en la escritura. Aunque, en este caso el costado mediático del asunto, me sirvió. El protagonista es un fanático del espectáculo del fútbol, al cual sigue a través de la radio, las revistas y la televisión. Así que todo eso está presente en la novela.

RL: ¿A quién le recomendarías el libro y a quién no?
PDP: Es un relato de iniciación con fondo de fútbol. Una novela sobre un tema popular y creo que muy entretenida. Más allá de cuánto te guste el fútbol, todos alguna vez tuvimos once años y alguna desilusión al pasar de la niñez a la adolescencia. Jugué mucho con ese primer vistazo; con la resistencia del protagonista a admitir que las cosas no eran como él creía.

RL: ¿Por qué escribir y, especialmente, por qué escribir ficción?
PDP: Escribo porque me gusta. Me gusta la ficción por el afán de llegar a alguna clase de verdad. A algunos les puede sonar pretencioso, a otros a cliché, pero realmente lo creo. 

Una buena ficción, un buen drama, es mucho más potente y eficaz que cualquier retórica de barricada. Eso fue lo que traté de buscar al tratar la guerra de Malvinas vista por un nene fanático del fútbol.

RL: ¿Qué estás leyendo hoy?
PDP: Terminé el libro de Selva Almada sobre el rodaje de Zama (El mono en el remolino). Me gustan las novelas de Selva; el modo en que retrata los ambientes de los pueblos del interior. Ahora estoy empezando con Patria, de Fernando Aramburu. 

RL: Presentaste el libro en la Feria del libro, ¿cómo viviste este paso? 
PDP: Con alegría y curiosidad. El camino de las novelas suele ser muy sinuoso. Es interesante ver ese trayecto, sobre todo con un tema tan popular. Cuando se habla de Malvinas se hace foco en los combatientes, pero no tanto en la actitud de la sociedad en general. Esa guerra dejó huellas muy profundas, y aún convivimos con ellas.

Detalle
Pablo Di Pietro, El chico que relataba partidos de fútbol.
Del Dragón, 2017.
ISBN: 978-987-1884-66-7.
125 págs., $260.

Nos metemos en el corazón del Colectivo Payaso

Por Victoria Cestau.

Con una estética que rememora a aquellos cuadros constructivistas rusos, las manos se dibujan en una paleta oscura. El Colectivo Payaso nos hace emprender un viaje a través de una propuesta variada, con números que cambian de función en función a través de distintos personajes. 

Cada uno de estos números está diseñado a partir de la unión de diferentes disciplinas artísticas: música, canto y baile. Con ellos, se nos presenta un camarín lleno de caramelos y lucecitas tenues. Guardapolvos celestes y mucha música. El elenco profesional de la varieté payasa se prepara. 

En escena, aparece un grupo de artistas que despliega el juego y el espíritu del clown. Montan y desmontan las sucesivas escenografías de sus munditos. Salen a la cancha, reciben alegres al público, sensibles y combativos desde la ternura.

De tanto en tanto, va y viene un mini clown que -mágicamente- aparece por el espacio. Es el niño artista de la troupe, una presencia fresca que alimenta el espíritu de esta familia, compuesta por narices rojas que galopan motorizadas por el amor a este oficio esperanzador. 

El Colectivo Payaso reúne y convoca desde el circuito under teatral a una forma de producción artística que rememora a las carpas itinerantes de los payasos de circo que convivían y realizaban sus espectáculos en salas teatrales.

Tuve la oportunidad y la suerte de actuar como payasa, en más de una oportunidad, junto al Colectivo y otros compañeros. Siempre agradecí y les reconocí la forma que tienen para recibir a los artistas, la dedicación, el compromiso y el amor hacia un oficio que es maravilloso. 

Para que todos puedan conocer la propuesta un poquito más, aquí les dejamos una pequeña charla con Silvia Aguado, responsable de la dirección general de este grupo creativo que va por más. 

Revista Lucarna: ¿Cuándo y para qué nació el colectivo?
Silvia Aguado: En mayo de 2017, pero se vino gestando muchos años antes, sin ser muy consciente de ello. Por mis clases pasan muchos alumnos muy talentosos, que se toman el trabajo de manera muy comprometida y rigurosa. Esto siempre me conmueve.

Ese año, mi hijo mayor -que ya llevaba más años de vida estudiando teatro que sin hacerlo- me planteó: ‘¿cuándo vamos a trabajar juntos? ´. Y esto funcionó como un motor para mí.

Eso por un lado, y por el otro, estos ‘hijos payasos’ que he formado por muchos años y las ganas de hacer un trabajo profesional con ellos, generaron en mí la necesidad de llevar a cabo una idea doble: la creación de una compañía payasa y un espectáculo varieté de puertas abiertas a los payasos que quieran compartir escenario. 

El eje central está puesto en generar un espacio escénico en el cual puedan actuar, convivir, payasos de diferentes generaciones, diferentes formaciones y estilos dentro del clown, de lugares diferentes del país y países vecinos.

Convoqué a estos exalumnos de muchos años, también se acercaron quienes hoy son las asistentes del Colectivo y, juntos, le dimos forma a esta modalidad de trabajo.

RL: ¿Cómo despliegan esa modalidad?
SA: Todos los meses abrimos una convocatoria a los payasos que quieran acercarse a participar. Tenemos un día de visualización y selección de números payasos, a partir del cual elegimos aquellos que hacen sistema juntos para armar una función.

Además, lanzamos una convocatoria de músicos, porque en cada función hay un músico invitado entre los payasos; otra a fotógrafos, porque en cada función invitamos a un fotógrafo a que registre con su estilo la varieté.

También tenemos ensayos semanales de la compañía, en los que creamos  mensualmente números diferentes, para que cada función sea única.

No faltan las reuniones de producción para cuidar la calidad de los detalles. Después hacemos una función a sala llenísima, que muchas veces nos demanda agregar otra más al mes.

RL: ¿Cuál es el objetivo del Colectivo Payaso?
SA: Se propone y propone abrir un espacio en donde los payasos podamos tener voz, dar respuesta, hacer preguntas, compartir con los otros, las cosas que nos pasan. Y lo que nos pasa con lo que pasa al rededor.


Las funciones del Colectivo Payaso se hacen  el segundo jueves de cada mes a las 21:00 en Fandango Teatro (Luis Viale 108).



El Colectivo Payaso está compuesto por:
Dirección y coordinación general: Silvia Aguado.
Payasos: Fernanda Brizuela, Alejo García, 
Jesica Bustelo, Cecilia Domínguez, Agustina Aguirre Aulestiarte, Silvia Aguado.
Asistente de dirección: Andrea Bohrn.
Asistente de escenario: Belén Rey.
Diseño gráfico: Flor Gonzo.

📷: Ana Scolpino y Victoria di Cocco.

Los Grimm, de Nicolás Perez Costa (Musical)



Por Másako Itoh.

Todo es una bruma azul con pequeños rayos de luz simétricos que brotan de un fondo grisáceo.  Una posada habitada por fantasmagóricos huéspedes, una extraña muerte en una de sus habitaciones y unos viajeros recién llegados, los hermanos Grimm, en la búsqueda del sentido de sus vidas. Esos son los elementos de este musical, una suerte de thriller de cuentos de hadas, que desborda talento por donde se lo mire.   

La singularidad de la pieza radica en esa atmósfera lóbrega que se va coloreando a fuerza de las sucesivas apariciones de unos huéspedes particulares, seres con reminiscencias a personajes de cuentos de hadas, aunque algo estallados. Intermitentemente, las irrupciones de “La cenicienta”, “La sirenita”, “Hansel y Gretel”, “La bella durmiente” interpelan a los Grimm en lo que a su oficio de recolectores de historias se refiere, en un juego pirandelliano que se resuelve hacia el final de la pieza donde se planteen sus verdaderos enigmas: ¿por qué y para qué escribimos?  ¿Qué es aquello que jamás quisiéramos olvidar?

Con casi 30 artistas en escena, Los Grimm cuenta con ese despliegue tan propio del género musical, esa innegable transmisión de energía que proviene de la congregación de tanto cuerpo artístico junto: magníficas voces que -sin desligarse del movimiento de sus cuerpos- se combinan en desplazamientos simétricos, movimientos y baile que llega a erizar la piel.

Con coreografía de Barby Majule, vestuario de Fernando Crisci Munz y música original de Pablo Torres Flores, se va desarrollando este fantasmagórico mundo creado por el director Nicolás Pérez Costa, quien da vida a esta obra que aprovecha la figura de los dos hermanos recopiladores de leyendas y cuentos alemanes para reflexionar sobre el oficio de la escritura y su relación con la memoria y aquellas cosas que quisiéramos atesorar para siempre.

Dónde: Teatro El Cubo. Zelaya 3053.
Cuándo: Sábados 20.30.
Cuánto: Desde 250p.

Ficha técnicoartística:

Libro y letras: Nicolás Perez Costa.
Dirección musical, arreglos y dirección coral: Pablo Flores Torres.
Coreografía: Barby Majule.
Diseño de Escenografía: Elisa D’Agustini.
Realización de Escenografía: Diego Lotierzo y Matias Pilatti.
Diseño de Vestuario: Fernando Crisci Munz.
Realización de Vestuario: Sofia Escalante, Mariana Etchevestez y Laura Rodriguez.
Efectos Especiales: Nadyr Ayrad.
Diseño de luces: Nicolás Perez Costa.
Maquillaje: Sandra Sen.
Fotografía: Nacho Lunadei.
Diseño Gráfico: Nicolás Oviedo.
Prensa Shirly Potaz y AGW PRENSA.
Asistencia de producción: Maria Emilia Merlino.
Asistencia de dirección: Matias Litvak.
Coordinación general: Cindy Yu.
Stage manager: Matias Taverna.
Producción ejecutiva: Pato Rebora.
Producción comercial: Maria Cecilia Riegui.
Dirección General: Nicolás Perez Costa.

Entrevista con Catalina Piotti, dramaturga de Pompidú

Impulsada por el deseo de indagar sobre la locura, el amor y las heridas del pasado, la actriz, guionista y dramaturga Catalina Piotti escribió Pompidú, obra que toma la vida de Érica, una joven pintora que en muchos aspectos no encaja en “la norma” y que, a través de su arte e imaginación, logra transitar una realidad que en muchos aspectos le es hostil.

La pieza fue estrenada en 2017, en Dynart Espacio de Arte, bajo la dirección de la propia Piotti, y ahora toma la forma de libro, de la mano de Editorial Dunken y acompañada por las ilustraciones de la directora de arte, ilustradora y mediadora artística, Agustina Marambio de la Vega.



Para conocer más a fondo sobre la obra y su autora, compartimos una charla que tuvo Lucarna con Catalina Piotti desde Los Ángeles, California, donde está realizando un curso de guion de cine y televisión en UCLA Extension.

Revista Lucarna: ¿Cómo surgió Pompidú?
Catalina Piotti: Desde el deseo en indagar sobre la locura, el amor y las heridas del pasado. Y en cómo ese dolor puede llevar a las personas a construir mundos propios para refugiarse. En el caso de Érica, la protagonista, este universo es un bunker poético, radical y extremadamente intenso en donde no hay lugar para los grises y las verdades se manifiestan crudamente. Fue esa intensidad llevada al extremo, la que me invitó a plantear ciertos interrogantes que, creo, pueden resonar en todas las personas al margen de si estamos “locos” o no. 

RL: ¿Qué textos influyeron en la escritura de la obra?
CP: No puedo decirlo específicamente. Todo lo que uno ha leído, estudiado y observado influye fuertemente en la creación de modos no siempre conscientes. 

Con el tiempo descubrí que muchos de los conceptos de mi formación en ciencias sociales -y más específicamente de la ciencia política- estaban muy presentes. Los mismos se plasmaron en la forma en la que se piensan los vínculos y cómo nos articulamos con procesos macro y con cuestiones que nos exceden y tienen que ver con condiciones sociales. La manera en que Érica reprime y auto controla su locura puede asociarse a las ideas de Foucault sobre una sociedad vigilada por las instituciones, especialmente por el hospital psiquiátrico. También el gran hermano de Orwell aparece para hablar de este control y la paranoia que genera. 

RL: ¿Cómo fue trabajar con Agustina Marambio de la Vega?
CP: Un proceso muy interesante y placentero. Sus años vividos en París y su sensibilidad hicieron que supiera captar la esencia del material maravillosamente. Siento que las ilustraciones y el texto también dialogan, se descubren y retroalimentan. 

RL: ¿Tenés nuevos proyectos teatrales en puerta?
CP: Si bien actualmente estoy con mis energías puestas en el cine y la TV, no me imagino lejos del teatro. Por eso, me gustaría traducir Pompidú al inglés y formar un elenco para estrenarla acá, en Los Ángeles. También estoy trabajando en el guion de mi primer largometraje “Mitakpa”. 

Detalle
Título: Pompidú.
Autora: Catalina Piotti.
Editorial: Dunken, 2018.
Con ilustraciones de Agustina Marambio de la Vega.
ISBM: 978-987-763-292-7
Páginas: 83. 
Precio de venta: $250.

Sobre Catalina Piotti (Buenos Aires, 1985)

Es actriz, guionista y dramaturga. Cursó la carrera de Ciencia Política. Estudió guion audiovisual en NYFA (New York Film Academy). Como actriz se formó con Julio Chávez, Bernardo Cappa, Soledad Villamil y Federico Olivera, entre otros. El primer espectáculo de su autoría fue “Cuero y Tiara: un musical” (2013). El mismo incluye algunas de sus canciones (“Hay lombriz”, “Círculos concéntricos” y “Cazadores”). En 2017 estrenó “Pompidú”, dando así sus primeros pasos en el terreno de la dirección. Actualmente está por transladarse a Los Ángeles, California, para continuar con sus estudios.


Sobre Agustina Marambio de la Vega (Buenos Aires, 1972)

Es directora de arte, ilustradora y mediadora artística. Trabaja para agencias de comunicación de Argentina y Francia. También ejerce como mediadora artística, acompañando a través del arte a personas enfermas y a niños dentro del ámbito escolar. Agustina se inspiró de sus años vividos en París para ilustrar “Pompidú”.

Tajada, de Carolina Mazzaferro y Joaquín Sesma (Teatro)



Por Carolina Reznik.

Seis personajes en un hotel. Se podría decir cinco mujeres y un hombre, pero lo cierto es que no es pertinente. En Tajada, las clasificaciones y etiquetas respecto del género no son relevantes. De hecho, el personaje masculino usa zapatos de taco de mujer sin que haya en toda la obra una referencia o diálogo al respecto. Y en la historia hay parejas homosexuales y heterosexuales sin que ello se tematice ni influya en el desarrollo de la acción. 

La obra transcurre en un único espacio, un hotel del que no sabemos nada: ni dónde está ni si está en funcionamiento y tiene otros huéspedes. De los seis personajes tampoco tenemos mucha información. La historia avanza y construye una trama sencilla y típica del melodrama. Porque lo que importa en Tajada es la materialidad de la puesta en escena. La manera en que se representa ese melodrama absurdo. 

Con actuaciones exageradas y canciones con coreografías que se combinan con una escenografía realista e historias de amor tradicionales y propias del melodrama, y otras que hasta pueden resultar escandalosas. 

Todo en la representación está puesto para incomodar al espectador, extrañarlo (la referencia a Brecth es adrede). A diferencia del melodrama tradicional, uno no se identifica con la heroína ni con la historia en el sentido stanislavskiano. Y eso es lo que lo vuelve más interesante, esta parodia que conduce al público necesariamente a reflexionar sobre el género y sobre el teatro, pero, también, sobre cuestiones propias de nuestra época.

Además, la obra tiene un intertexto fílmico variado. El cine de Almódovar está presente y tal vez sea el más visible y claramente intencionado. Pero también resuenan El resplandor y 8 mujeres, como es característico de la parodia posmoderna. 

A nivel espacial, la representación es interesante, una escenografía muy sutil que simula el lobby del hotel y deja ver parte de una extra escena vacía que no es ni el detrás ni el escenario. Especie de limbo en el que los personajes muchas veces se quedan “vagando” al salir de escena.

La actuación es sólida y pareja, lo que imprime agilidad y favorece a algunas situaciones que se vuelven largas y repetitivas. 

En definitiva, lo que este comentario busca resaltar son los múltiples aspectos y sentidos que posee la obra. Sin duda, cada espectador sabrá mirarla y sacar su “tajada”.

Dónde: Espacio Sísmico.
Cuándo: D
omingos a las 21:00. 



Ficha técnico artística
Dirección general: Tamara Belenky.
Asistencia de dirección: Francisca Solari.
Actúan: Camila Brogliatti, Carolina Di Meglio, Carolina Mazzaferro, Maite Rodriguez Chietino, Constanza Rulli y Joaquín Sesma.
Producción ejecutiva: Carolina Mazzaferro.
Diseño de escenografía: Chiara Severi.
Realización de escenografía: Brenda Hirsch y Julio Hirsch.
Diseño y realización de vestuario: Carolina Sagastume.
Diseño de iluminación: Moshe Maya Duarte.
Coordinación musical: Paula Naanim Tellis.
Edición de sonido: Agustina Curci.
Diseño gráfico: Joaquín Sesma.
Dramaturgia: Carolina Mazzaferro y Joaquín Sesma.


Tic tac, el héroe del tiempo, de Omar Álvarez (Teatro)



Por Másako Itoh.

Un señor reloj despertador con chaleco, moño y saco de pana riega flores de pétalos de aspas de ventilador. Un lugar lleno de relojes antiguos de distintos tamaños y sonidos, ruedas de bicicletas que son lámparas, bombillas tenues colgantes y una copa de cristal que resulta ser la más exquisita bailarina.

En su última obra, la Compañía Omar Álvarez construye un universo propio que va más allá del mundo físico captado por nuestros sentidos y que tiene que ver con lo simbólico, con los objetos que se completan a base de la sensibilidad y la imaginación del espectador.   

Tic tac, el héroe del tiempo es una pantomima en clave de alegoría que presenta los avatares de un antiguo reloj despertador en su lucha contra Wifi, un inescrupuloso Movicom de saco y corbata cuya única motivación pareciera ser su extrema rapacidad.

Con personajes que no hablan, pero que se expresan a través de gestos, movimientos y música, la pieza se instala en el límite entre el relato y lo puramente contemplativo, ya que al no contar con palabras, se anula automáticamente la posibilidad de la moraleja, dejando al espectador el camino libre para asignar sus propios significados.

¿Quién es Tic tac? ¿La personificación del tiempo a secas? ¿Del tiempo humano, del tiempo del ocio o del tiempo de la no productividad? ¿Será un dios o un hombre común, o “el hombre común”? 

El personaje cobra impulso gracias a la magnífica manipulación titiritera, acompañada por una atmósfera singular, con reminiscencias a las moralidades teatrales medievales, en las que el protagonista es una personificación de diversos atributos morales, pero donde se deja un amplio espacio al misterio, a lo mágico, a lo que no se puede poner en palabras.

En absoluta armonía con este universo poco habitual, una pantalla hace su aparición. Sus imágenes no chocan ni interrumpen la atmósfera lograda. Unas veces representa la continuidad del espacio teatral, otras veces sobreimprime varias imágenes, generando una sensación de ventana que se abre hacia el infinito para decir algo. Porque, curiosamente, en esta obra donde ningún personaje tiene la palabra, es esta pantalla misteriosa la que tiene voz, y es una voz crítica, por fortuna.

Tic tac, el héroe del tiempo es una de esas joyitas que plantean un verdadero universo simbólico, universo que resulta ser el verdadero hogar del ser humano.

Dónde: Centro Cultural de la Cooperación. Corrientes 1543.
Cuánto: $ 200,00.
Cuándo: Domingos a las 17:00 hs (hasta el 29/04/2018).





Ficha técnico-artística
Autor: Omar Álvarez.
Titiritero: Omar Álvarez.
Diseño original de personajes: Darío “Maraña Gestual” Martínez.
Diseño de títeres y mecanismos: Alejandra Farley.
Equipo de realización de títeres y vestuario: Alejandra Farley, Ioia Iohakura, Javier Laureiro y Efraim Timossi.
Diseño y Realización de objetos: Darío “Maraña Gestual” Martínez.
Diseño y Realización escenográfica: Leticia Ragozzino/Omar Álvarez.
Diseño y realización en Pop Up: Gabriel Civale.
Realización y edición multimedial: Julián Aguirre.
Asistencia técnica: Silvia Biscione.
Diseño de iluminación: Omar Álvarez.
Dirección: Omar Álvarez.